sábado, 1 de mayo de 2010

Anónimo

Hace mucho que no te escribía, estuve algo ocupado con ciertas cosas que en su momento ya te las explicaré. Veo que sigues con la misma sonrisa de antaño y aquél niño que llevas dentro sigue intacto.

A pesar de los logros que has ido cosechando en tu vida sé que no eres completo. Hace mucho que la soledad invade tu existencia, sufres por amor, no tienes a tu abuela paterna desde fines de los 80´s y como si fuera poco acabas de perder a un ser muy querido para tí y toda la familia.

Sé de los tantos secretos que te llevaras a la tumba, pues decirlos sería una crónica de muerte anunciada o simplemente no tendría tanta importancia comentarlos. También supe que tu entierro lo quieres lo más digno posible y si es después de los 50 mucho mejor, porque por ahora todavía tienes muchas ganas de subsistir.

Me encanta saber que poco a poco hayas cambiado tu aspecto físico, pues antes eras la huachafería andando, no me lo tomes a mal pero tuvieron que llegar ciertas personas en tu vida que te hicieron notar ese aspecto horroroso en ti que no te favorecía, ahora me das y les darás la razón.

Tienes grandes amigos (algunos con los que nunca quisieras romper nunca la amistad) y sé que eso te mantiene aun con muchas ganas de vivir, compartir y disfrutar aventuras que de repente antes no te hubieras ni imaginado, has cambiado para bien (con defectos y virtudes), has madurado lo suficiente como para afrontar ciertas realidades.

Ahora te toca buscar trabajo -pues vives una vida cómoda del cual no sé si te lo merezcas del todo, pero demuestra de porque Dios te dio una segunda oportunidad- tienes tantas cualidades (y tú los sabes) que ya es momento de sacarlos a flote para que calles la boca de muchas personas.

Cuando digo que tal vez no te merezcas la vida que llevas, no es porque seas mala persona, por el contrario, si algo me gusta de ti es que tienes grandes sentimientos y que darías la vida por muchas y muchos de ellos. Sino que es momento de seguir creciendo como persona y dejar de lado ciertos hábitos.

Ya es momento de mostrar el porqué de tu existencia, el porqué de esa segunda oportunidad que la vida te regalo. Y hablando de eso, ¿Por qué tu alejamiento de Dios?, te recomiendo que vuelvas por ese sendero, sé que crees en él pero ya no con la misma intensidad que desbordabas en la infancia.

Sigue siendo el mismo de siempre, nunca cambies porque eso si me afectaría, eres extraordinario y ya habrá momento de reencontrarnos. Sonríe para mí. Es tiempo de partir.

jueves, 25 de marzo de 2010

Viernes tradición

El alcohol tiene ciertas bondades y beneficios que no los cambiaría por nada, alcohol es sinónimo y motivo para poder reunirte con un grupo de amigos, hablar de todos los temas posibles, fortalecer amistades e iniciar nuevas también.

Hace ya algunos años (tres para ser exactos) un grupo de amigos decidimos juntarnos un viernes cualquiera del mes de enero para tomarnos unos tragos y conversar, sin imaginarnos que ese sería el inicio de reuniones que hasta ahora siguen vigentes.

Desde ese día venimos reuniéndonos todos los viernes con mínimas interrupciones, pues ha habido fines de semana que por ciertos motivos la reunión se postergo, pero fueron pocas, casi nada.

Cada encuentro que tenemos las paredes son testigos de cada historia, anécdota o carcajada que se pueda suscitar, es que si algo caracteriza a ese día es que se puede hablar de todo sin ninguna restricción ni censura, de política podemos pasar a odiseas de la semana, como de futbol nos podemos trasladar a comentar sobre cultura general o coyuntura nacional. De acuerdo a como se den las cosas.

En todos estos años se han ido sumando personas que con el tiempo y gracias a esos fines de semana he ido conociendo mucho mejor.

No hay viernes sin todito, sin que terminemos peleando (no siempre, pero sucede), sin que se deje de decir alguna necedad o tontería ni mucho menos que nos retiremos sin fumar hasta la última colilla de cigarro o tomar el último sorbo de ron, vino, cerveza o cualquier bebida alcohólica que se haga presente ese día.

Mientras la noche avanza y el licor asalta nuestro cuerpo, se va alistando el ring para la primer round, para una batalla ya usual de cada viernes: Perú vs Chile. Nos sale lo crítico y político que llevamos dentro, cada persona intenta dar su estocada final con argumentos, historias y fechas para vencer al enemigo y ganarle por K.O. En esos casos el enemigo siempre termino siendo yo, porque a decir verdad tengo un respeto y admiración hacia los chilenos y por ello siempre termino atacado.

Convaleciente y sin todavía lograr vencerme empieza el segundo round: Fujimori vs Alan. En este round siempre suelo tener aliados porque algunos si comparten mi idea (o la idea) de que ese gobierno trajo cosas buenas. Entonces empieza una batalla más competitiva, más pareja, sin muchas desventajas.

Son luchas e intercambio de palabras interminables que al final se confraternizan en un fuerte y caluroso abrazo, donde al concluir esa riña nadie sale perdiendo, más bien diría yo, uno sale aprendiendo, porque al final y al cabo cuando uno emite una conclusión, una premisa o manifestación la otra persona aprende de ello.

Mañana será otra reunión, mañana nos volveremos a ver para hablar de muchas cosas y cuando se haya terminado la última gota de ron ( u otra bebida alcohólica) y consumido el ultimo cigarro cada uno volverá a sus casas para seguir con la rutina que a cada quien le toque vivir o haya elegido seguir y con la esperanza e ilusión de volvernos a reencontrar la semana entrante o hasta que Dios lo permita.

lunes, 15 de febrero de 2010

Sebastián…

Ese es el nombre que siempre hubiera querido para mi hijo. El cual no tendré, el cual no quiero tener. No me creo en capacidad para traer un hijo al mundo, me gustan los niños pero no quiero tener ninguno.

Esta idea lo tuve a la medida que fui creciendo, pues no soportaría desvelarme varias veces en la madrugada para poder calmar el llanto que poco a poco terminaría por romperme el tímpano, ya mucho he tenido con sobrinos que me hicieron reafirmar y madurar mas mi idea.

No quiero estar pendiente de cada paso que des, de cada acción que realices, o vivir con los nervios de punta pensando en lo que estarás haciendo en ese momento, que si metes la mano al enchufe, que si juegas con fuego o ya de grande, si fumas marihuana u otros vicios más que cada vez abundan en la capital.

No soportaría gastar gran parte de mi sueldo en una mensualidad escolar con la idea que a Sebastián se le tiene que dar una educación digna y no en cualquier colegio porque en este país fracturado nos importa el qué dirán, ni muchos menos endeudarme en mis tarjetas de crédito para complacerte el capricho de que estas cumpliendo un año más de vida o comprarte el mejor regalo de navidad con la excusa de que un viejo con barba llamado Papa Noel te lo trajo, cuando en realidad soy yo el que me estaría endeudado hasta el cuello para no romperte la ilusión.

Carajo! No digan que no, porque si traes una criatura a este mundo es para darle una buena calidad de vida y no para que pase penumbras ni privarlo de cosas, así que mejor me libero de esa culpa.

Y que mi hijo esté en el colegio conllevaría aguantar todos los paseos con los padres, soportar que cada fin de semana a Sebas se le ocurra traer a todos sus compañeros de escuela a jugar en la casa. Quiero vivir tranquilo, y si lo puedo evitar mucho mejor. Para que cargarme responsabilidades si la vida me da la oportunidad de esquivarlos.

Y si el colegio es un gasto de 11 años, la universidad será mucho peor.

Vamos hijo, tenlo por seguro que de la practica con tu madre no pasaras, porque tanto tu como yo nos estamos haciendo un bien: yo por lo señalado líneas atrás, por ahorrarme respuestas a tus preguntas comprometedoras, por no volverme viejo antes de tiempo y por miles de cosas más. Y tu porque no quiero que vivas en un país cada vez mas pre juicioso como este.

Créeme que esta es la decisión más acertada que he podido tomar, sé que me lo agradecerás en su momento, ya llegaras a una familia donde te puedan dar lo que no puedo o no quiero.

Te quiere mucho…

Tu padre.

jueves, 14 de enero de 2010

Nuestro último verano...

La lluvia de Lima en este verano me hace volver a escribir un nuevo post.

Como olvidar nuestro último verano donde reíamos de todo, donde nos importaba muy poco lo que la gente diga, el alcohol y los cigarros se consumían como el atardecer que iba a llegar a su fin como aquella entrañable amistad.

Hablábamos de una interminable amistad, de los sueños juntos y de un futuro que ahora lo estoy viviendo sin ti, sin mi amor de verano, sin tus ojos que me decían todo.

Las tardes y noches en aquellos parques de Surco lo eran todo, reíamos más que la mona lisa y las caminatas por aquellas calles han sido cómplices de tanto derroche de cariño y felicidad por aquella época donde no existía ningún remordimiento. Que buenos años.

Ha pasado 7 años de aquel primer encuentro, me enamore de ti a primera vista y aquella fiesta fue nuestro último vals, nuestro último roce de cuerpos. Ese día como olvidarlo, fue el momento preciso para decirte lo mucho que te necesitaba, que no quería ser solo tu amigo pero mi cobardía me lo impidió. Pensé que te volvería a ver pero nunca más sucedió.

Ahora todo ha cambiado nada volverá hacer como antes, las casas se volvieron edificios, las moras que solíamos recoger secaron y las flores de aquel jardín ya no existen, se marchitaron, para dar pase a una nueva etapa de la cual ni tu ni yo pertenecemos.

Te mudaste y yo ya nunca mas volví a ese lugar, ya no había sentido. Otros amigos y familiares también marcharon para dar por concluido ese capítulo final. Dicen que un libro se acaba aunque sea el mejor.

Cuídate, cuídense. Pasamos momentos increíbles que cualquier generación quisiera vivir, que yo al escuchar alguna canción del Viaje de Cooperpot o sentimiento increíble de Pedro Suarez me remontan a esos años maravillosos.

Solo tengan presente que nadie nos quitara lo cantado y lo bailado. Hasta pronto.

martes, 15 de diciembre de 2009

Una carta al cielo

Un 18 de noviembre, hace 23 años me contaron que caíste enferma y nunca más pudiste recuperarte. ¿Por qué te fuiste?, será porque ya Dios te había regalado la dicha de conocer a tu nieto? no lo sé.

Solo tengo de ti una imagen en mi memoria, tú me tenias cargado en brazos en la escalera que llevaba hacia tu habitación. Solo eso, un recuerdo. Hubiera querido tener más cosas de ti, todos hablan que fuiste fuerte, que quisiste a tus hijos y que siempre velaste por todos ellos, no lo dudo.

A veces me he puesto a pensar como seria la vida contigo a mi lado, como hubiera sido conocerte, jugar contigo, conversar y que veas cada pasó mío. Sé que te sentirías orgulloso. Si habría nacido algunos años atrás de repente hubiera tenido muchas cosas de ti.

Ahora solo tengo que conformarme con algunas fotos algo desgastadas por el tiempo en el rancho o ponerme melancólico al escuchar tu voz cada mes de mayo en un casete que dejaste grabado antes de tu muerte o escuchar anécdotas que cuentan tus hijos cada vez que hablan de ti, Celina.

Te cuento que he sido muy feliz, tengo amigos y una familia unida. Mi padre heredo de ti ese amor por los hijos y la unión familiar sobre todas las cosas, y mi madre (según comenta ella) la buena sazón por la cocina, aparte de otras virtudes.

Yo ya en pocos días termino mi carrera, se que estas feliz, lo siento. Estas son las ocasiones donde quisiera que estés presente, ver que tu primer nieto está a punto de graduarse, eso también te lo debo a ti porque tú desde arriba me has iluminado. No te pongas melancólica, ya habrá oportunidad de reencontrarnos y podernos dar ese abrazo postergado que no nos dimos en su momento y aparte de eso muchas cosas más.

Si tengo algún consuelo “positivo” por no tenerte a mi lado es que no te vi sufrir, no te vi agonizar intentando ganarle la batalla a tu enfermedad y solo quedo grabado en mi esa sonrisa de aquella foto de antaño, así quiero recordarte.

Espero no haberte decepcionado, espero ser ese nieto que tu tanto anhelaste en su momento, al que nunca vas a olvidar y por quien vas a velar todos los días para ser mejor persona, te quiero mucho y gracias por dejar un gran legado.

Tu nieto

PD: Desde el próximo post, hare mi blog algo más personal dejando de lado los recuerdos.